Nostalgia del Reino

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Viendo el debate enter Borrell y Mayor Oreja en la tele. Absurdo. Primero porque era obvio que a ninguno le intersaba demasiado esto, que el gran premio, las nacionales, ya había pasado. Absurdo especialmente para mí porque lo que necesitaría sería un debate entre Borrell y Meyer.

Pero absurdo especialmente porque vamos a elegir un parlamento que en realidad no sirve para nada. El poder europeo reside en la Comisión, un club de gobiernos. La Unión Europea es una unión de estados, no de ciudadanos. Y el principal objetivo de un estado, como el de cualquier otro ente, es su preservación. Aunque intenten llamarlo “el bien común”, se trata sólo de preservarse a sí mismo durante el mayor tiempo posible, de expadirse, e incluso de reproducirse, forzando a otros estados a que adopten formas similares a las suyas.

¿Y que valor tenemos aquí los ciudadanos? Ninguno. No más que el de una célula en un organismo viviente.





Si alguien lee esto quizás crea que me estoy volviendo anarquista, pero no se trata de ello. La existencia del Estado sigue pareciéndome necesaria. Pero hay que ser conscientes de qué va todo esto, de que nuestro bienestar no es sino un efecto secundario en los mecanismos de autoconservación de estas entidades. Y de que puede que llegue a darse el caso de que para su preservación, el estado deba pasar por encima del bienestar de la mayoría de sus ciudadanos. Y de que, si ese momento llega, el Estado se habrá convertido en nuestro enemigo, y tendremos que destruirlo.


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