Nostalgia del Reino

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Sigo sin adaptarme al horario europeo. Ya es casi la una, y el sueño se niega a aparecer. Y mañana, para mejorar aún más las cosas, otro cambio horario. Me espera Lanzarote. Me pregunto cómo será. Me pregunto si podré descurbrirlo, o, como en tantos otros viajes por trabajo, no haré más que el trayecto aeropuerto-hotel-aeropuerto.


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