Nostalgia del Reino

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Acabé “La Hoguera de las Vanidades”. Gran libro. Y, en algunos sentidos, una gran lección. Varias de ellas:



Por ejemplo, que quizás el mundo no cambie tan rápido como a veces me gusta creer. La Hoguera habla de los ochenta, de la era de los yuppies. Pero la mayor parte de los elementos que describe siguen presentes en el mundo actual. Casi viente años después, en otro siglo, en lo que, en muchos aspectos, es otro mundo.



Y que, aunque subir hasta la cima pueda ser deslumbrante, glorioso, el precio a pagar puede ser muy alto. Sherman McCoy sube hasta arriba del todo, hasta poder pensar en sí mismo como “The Master of the Universe”, y su caída es brutal. Una señal para todos los que trabajamos en este mundo de las megacorporaciones: ya que no hemos sido lo bastante fuertes para no entrar aquí, para luchar por tener una vida real fuera de todo esto, debemos saber cuándo parar.



Y no es difícil tampoco identificarse en cierta manera con Peter Fallow, con todos los europeos que Wolfe describe: con todo su orgullo, con todo su sentido de superioridad sobre lo americano, tratando como niños a los estadounidenses, riéndose de ellos, pero viviendo allí, en el centro del mundo, en esa ciudad de las maravillas que es Nueva York. Yo también me sentí así allí: “Sí, esta ciudad es gloriosa. Pero yo soy europeo, y mi país ya era decadente cuando el vuestro aún no existía, etc etc”. Saliendo del Metropolitan, por ejemplo, ese “Es apabullante. Muy lejos de cualquier gran museo europeo, pero muy bueno, aún así”. Es inevitable, supongo. Una de nuestras señas de identidad. Pero resulta un poco vergonzante el verte descrito así por esos niños de las colonias.


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