Nostalgia del Reino

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En los siglos por venir, si tal cosa existe para nuestra especie, se recordarán estas décadas en que vivimos como uno de esos momentos en los que toda la historia de la humanidad cambió.

Escribía hace poco que muchos elementos del mundo de los 80’s siguen aquí, pero que, en muchos aspectos, este es otro mundo.



Está la guerra. Aunque eso no es nuevo. A lo largo de la historia, lo normal es esta condición de guerra constante en la que ahora vivimos. Y la gente de mi edad ya deberíamos habernos acostumbrado. Desde el comienzo de los 90’s, no hemos tenido paz. Nunca. Para la gente de la generación de mis padres, que sí han vivido en ese extraño periodo de paz, en que parecía que Europa nunca volvería a estar involucrada en otra guerra, sí debe parecerles extraño este nuevo mundo. Extraño y horrible.

A muchos todavía se les hace raro el ver a los soldados por la calle, en las paradas de tren, armados. Yo he tratado de adaptarme lo más rápido posible, y asumir, por muy triste que me parezca, que va a ser así durante el resto de mi vida, que así ha sido durante casi toda la Historia.



Pero lo que más ha cambiado el mundo ha sido, sin duda, Internet. Ha acabado por convertirse prácticamente en un lugar como cualquier otro, con el mismo valor. Y ha multiplicado hasta la inmensidad la cantidad de información a la que tenemos acceso, la velocidad de propagación de las nuevas ideas. Y nos ha hecho más escépticos: antes éramos más proclives a aceptar lo que leíamos como cierto. Nuestras reservas hacia ello ha crecido mucho, quizás como una forma más de evolución: comenzamos a desarrollar una protección contra las ideas virales , que se propagan por la Red, y por el mundo real (pues, en muchos aspectos, cada vez hay menos diferencias entre uno y otro).



Quizás la Red, ese lugar donde todos estamos, donde todos acumulamos nuestras ideas, está comenzando a convertirse en algo parecido al subconsciente colectivo del que hablaba Jung, en un referente común a toda la Humanidad. La Red podría acabar siendo un supraconsciente colectivo, donde todas nuestras ideas se mezclan, y se reproducen, y se introducen en nuevas mentes.


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