Nostalgia del Reino

Escondiéndose

Supongo que hay mucha gente que nunca se ha fijado en la letra de Tom’s Dinner, en esa perfecta descripción de como a menudo nos escondemos de nosotros mismos. La canción, en primera persona, nos presenta a alguien en una cafetería (que al parecer existe realmente, en el norte de Manhattan, cerca del campus de Columbia), desayunando en un día lluvioso, y nos cuenta cómo observa a la gente en el bar, lee el periódico, mira por la ventana. Hasta aquí parece sólo una letra brillante, pero vacía.



Pero entonces la canción para, durante algo menos de un segundo, y después Suzanne canta ese:



I am thinking of you voice


que me pone la piel de gallina cada vez que la escucho.



Y partir de aquí ya no es capaz de seguir escondiéndose, pensando en cualquier otra cosa, y la canción continúa recordando un amor perdido, un picnic a medianoche interrumpido por la lluvia.





La ciudad es un lugar perfecto para ocultarte, para perderte entre las multitudes, donde nada importa, donde ni tú mismo puedes verte, y cuando yo necesito esconderme de mí mismo, a menudo camino por ella, observando a la gente, escuchando, haciendo compras, a veces simplemente dejándome llevar por mis pasos, pensando en cualquier cosa, recordando, o soñando despierto. Lo que sea, con tal de ocultarme de lo que sea que en ese momento me persigue.

Y hoy ha sido uno de esos días. Me bajé del tren en Atocha, y di un largo paseo por Madrid, pasé junto a las estatuas de las Musas y el dios Neptuno, junto al Parlamento, hice breves paradas para comprar dos cd’s (el Bloodflowers, de The Cure, y uno con nocturnos de Chopin), y un par de comics, y caminé hasta mi casa.



Y ahora sigo escondido, tras la música de Suzanne (¿No resulta irónico?: I would not run / I would not turn /I would not hide. Eso es lo que sonaba mientras escribía esto último), tras murallas de palabras, tras historias sobre canciones y paseos.


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