Nostalgia del Reino

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Escribo desde un cibercafé, junto a la Plaza de Santa Catalina, en Las Palmas. Esta es la segunda de las islas Canarias que visito hoy: pasé el mediodía en Fuerteventura. O, más bien, en ese limbo que es el aeropuerto de Fuerteventura. Pasé esas horas entre la torre de control, haciendo el trabajo que me había llevado allí, y la terminal, esperando mi vuelo. No vi nada de la isla, salvo cuando el turbohélice que me sacaría de allí despegó, y sobrevoló toda la desértica isla. Y no sé si alguna vez volveré.



Hoy poco importa. Mi espíritu sigue lejos de aquí, quizás sobrepasado por tantos sueños, esperanzas, temores…


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