Nostalgia del Reino

Bohemian Rhapsody

(En un cibercafé diferente. La misma isla)



Ayer fue un día terrible, desesperanzado, temiendo que el sueño haya terminado, que deba afrontar un mundo real vacío, estúpido, o buscar rápidamente otros sueños, de cualquier tipo. Creo que no fui capaz de esbozar una sonrisa en toda la mañana. Ni siquiera mi risa ante aquel Mi empresa me envía para derrocar al cabildo de Fuerteventura fue auténtica.



Pero por la tarde, el dolor, el miedo, comenzaron a remitir. En parte por saber que tienes gente a tu lado, que te echará una mano si caes. En parte por poder pasear por la orilla del mar, por el Paseo de las Canteras. Es muy difícil mantener una actitud adecuadamente trágica junto al mar. Se empeña en acariciar tu alma, en susurrate que, al final, todo saldrá bien (pues esa es su naturaleza).



Pero, ¿por la noche? ¿Os imagináis cómo me sentía por la noche? (¿Todos hemos visto el Club de la Lucha?) Solo, en una inmensa habitación de hotel, más grande que mi casa en Madrid. Solo con mis miedos, mi desesperanza. Caía y caía y caía.



Y algo del todo sorprendente sucedió. No era capaz de concentrarme en Cicerón y sus Filípicas, así que puse la tele, cambiando rápidamente de canal, hasta que encontré una cadena holandesa donde ponían viejos videoclips.



Y aparecieron ellos, vestidos en esos ridículos trajes blancos, rostros afeitados, cuidadas melenas. Nunca he sido un gran admirador de Queen (nunca entenderé, por ejemplo, a un amigo mío que únicamente los escucha a ellos, y a Led Zeppelin), pero, claro, les tengo cariño (¿Alguien no se lo tiene?), y es indudable que tienen algunas canciones realmente prodigiosas.



Y cantaron:



Carry on, carry on, as if nothing really matters

Too late, my time has

come

Sends shivers down my spine

Body’s aching all the time

Goodbye

everybody - I’ve got to go

Gotta leave you all behind and face the truth

Mama, ooo - (anyway the wind blows)



¿Veis? ¡Qué maravilloso complemento a mi propia autocompasión! Estaba lanzado entonces. Lo siguiente sería conectar el iPod y escuchar el Claro de Luna de Beethoven.



Pero siguieron cantando, y, ¿sabéis?, no recordaba cómo seguía ese tema:



Scaramouch, scaramouch will you do the fandango

Thunderbolt and

lightning - very very frightening me

Gallileo, Gallileo,

Gallileo,

Gallileo,

Gallileo Figaro - magnifico



No pude evitarlo. Sonreí, me eché a reir a carcajadas, allí, en esa solitaria habitación, tan tan lejos de cualquier lugar que haya podido llamar hogar. Una risa realmente sincera, aliviada, burlándome de mis frecuentes y lamentables impulsos autocompasivos. Nunca pensé que esa noche podría acabar así.



Después dormí. Un sueño largo, profundo, sin sueños.





¿Un post extraño? ¿Yo, escribiendo sobre Queen? “Una vida absurda produce desvaríos”. Nunca olvidéis de qué va esto.







¿Y hoy? Hoy es otro día. Sintiéndome limpio tras esa catártica experiencia. Y ahora, según escribo esto, con mis esperanzas recién renacidas. Sigamos soñando…


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