Nostalgia del Reino

La Razón

Dejé la razón en un segundo plano. Eso escribí hace poco en un comentario en un escrito de Wyan (que trata sobre eso: la Razón como nuestra enemiga, como una trampa en la que puedes llegar a perderte, a quedar prisionero).

Y así ha sido, creo. Incluso repasando la evolución de este blog se puede percibir ese abandono de la Razón: cómo los escritos sobre Internet, sobre el Estado, han dejado paso a otros sobre sueños, poemas, presagios…

Yo también he estado a veces preso de la Razón. Comencé este blog justo tras una de esas etapas, tras noches sin dormir reflexionando sobre la realidad y el lenguaje. Y no deseo regresar allí.

Y hoy he sentido a la Razón intentando llamar mi atención. Dejó un bonito hilo de pensamientos a mi vista, y casi lo sigo. Casi regreso a ese lugar, en el que yo también había estado antes: ¿A qué llamamos realidad? ¿Cómo decidimos si algo es real?. Seguí el hilo durante unos minutos, y luego salí corriendo. No quiero regresar allí. Aunque esta vez no me perdiera, no es un lugar agradable. Aquí, si hace falta, puedo dar palmas para salvar la vida de un hada.



Ojalá no hubiera ido nunca a vuestras escuelas, pues en ellas es donde me volví tan razonable, donde aprendí a diferenciarme de manera fundamental de lo que me rodea; ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo, he sido así expulsado del jardín de la naturaleza, donde crecía y florecía, y me agosto al sol del mediodía. ¡Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.


de Hiperion, de Hölderlin



(otro de esos libros inmensos, que han ayudado a crearme)


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