Nostalgia del Reino

no title

-You don’t have to believe in God. But what about gods? Eh? The plurality of powers and dominions. The lords and ladies of field and thorn, of asphalt and sewers, gods of telephone and whore, gods of hospital and car-crash?

-This is crazy.


-There is a madness needed to touch the gods, yes, this is true. Few mortals possess it, the willingness to step away from the protection of sanity. To walk into the wild woods of madness.




de The Kindly Ones, de Neil Gaiman



Un recuerdo de hace años, y que conté hace un par de días:



Caminaba con un amigo (aquel señor que mencioné en otro escrito que sólo escucha a Queen y Led Zeppelin) por el Paseo del Prado, a altas horas de la madrugada. Y necesitábamos mear. Él decidió usar la fuente de Neptuno para ello. Y yo, que iba a seguirle, no fui capaz. Y no por civismo.

Me di cuenta de que si hubiera meado en la fuente del dios, nunca más me habría acercado con tranquilidad a la orilla del mar, ni a caballos, ni a zonas de terremotos.



(escuchando: Philip Glass: Akhnaten. Acto I. Escena 3)






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