Nostalgia del Reino

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Un ritual bastante habitual para un domingo por la noche: preparar mi maleta (sí, la que me ha acompañado a tantos sitios, la que todavía tiene ese sello de correos que le pusieron en Santiago, hace ya tanto tiempo…), para tomar mañana un avión. Regreso a Las Palmas, hasta el viernes. Lejos de todo, una vez más. Y ya lo leísteis hace dos semanas: a veces es tan fácil perderse en ese tipo de viajes…



Pero así es como vivo. Haré la maleta, con ropa, las Filípicas, el iPod, y mi mente repleta de sueños y recuerdos. Ha sido, aunque a veces no me lo pareciera, una buena semana. Es, aunque a veces no me lo parezca, una buena vida.


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