Nostalgia del Reino

Imágenes del yo

Es extraño el ver descrito a alguien que conoces, o que creías conocer, por otra persona que lo conoce mucho mejor que tú. La figura descrita llega a hacérsete irreconocible, casi un extraño; sólo la certeza de saber de quién se habla, el ver puntos en común con la imagen que tú tienes, te permite seguir creyendo que es la misma persona.





Y es aún más extraño cuando eres tú quien se ve descrito por otros. A veces recibes imágenes completamente contradictorias entre sí, y que además poco tienen que ver con la que tú tienes de ti mismo. A veces recibes tan sólo leves variaciones, lo cuál es aún más confuso, porque tus dudas se hacen aún mayores.



Llevo desde que comencé este blog repitiendo insistentemente una misma palabra: cambio. He cambiado. Sé que he cambiado en los últimos meses, que en muchos aspectos no soy la misma persona que era el pasado invierno. Pero si tuviera que explicar dónde radica ese cambio… no sabría decirlo. Es tan sólo una sensación, me siento diferente, creo que lo soy. Y esa sensación se acrecienta al contemplar, a través de recuerdos, de mi diario, a la persona que era antes.

Pero, ¿y si no es sino una ilusión, una fantasía para escapar de una prisión igualmente ficticia?



Me ha sucedido que, siendo descrito por alguien que me ha conocido ya en esta supuesta, deseada nueva etapa, he rechazado sus afirmaciones. No, yo no soy así.. ¿Y si eso que negamos fuera parte del cambio? ¿Cuántas cosas que creemos sobre nosotros mismos no son sino restos del pasado, antiguallas que mantenemos por inercia como parte de la imagen que tenemos de nuestro yo?



¿Y cuando alguien que conocemos desde hace mucho cambia? ¿Cuánto tiempo pasa hasta que nos damos cuenta, hasta que aceptamos ese cambio, hasta que incorporamos a nuestra idea de esa persona sus nuevos elementos, y descartamos los viejos?


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