Nostalgia del Reino

Plazas

Covent Garden es, quizás, mi lugar favorito, de cualquier ciudad.



Un noche, hace tres años, andaba con unos amigos por Londres. Dijeron estar cansados, que querían volver pronto al albergue para reunir fuerzas para el día siguiente. Yo no necesitaba más fuerzas: estaba en la ciudad más maravillosa que jamás había visto, y dormir me parecía una pérdida de tiempo, así que no les acompañé, y me quedé solo, paseando por el centro de la ciudad, hasta que se acercara la hora en que el metro cerraría.



Caminé al azar, dejándome llevar, mirando las luces, la gente. Y, de repente, llegué allí. A esa maravillosa plaza. Era una noche de verano, y estaba llena de gente, de esa gente que sólo encuentras en ciudades como Londres. Había músicos callejeros, gente sentada en el suelo escuchándolos. Pasé allí mucho tiempo, hechizado, y sintiéndome absolutamente feliz, simplemente por estar en ese lugar.

Es uno de esos momentos mágicos en mi vida, que jamás podré olvidar.



Y ahora, cada vez que vuelvo a Londres, no puedo dejar de pasar por esa plaza, de escuchar los músicos, de pasear por las tiendas, de recordar esa noche.






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