Nostalgia del Reino

Pueblos

El sábado, acompañé a ME al lugar donde vive, a Ipswich. Descubrí lo que ya intuía, lo que ya me habían contado: que Londres era un lugar especial, que nada tenía que ver con el resto del país.

Paseamos por las calles del centro, viendo a la gente, los pubs, las tiendas. Y, cuando cayó la noche, todos desaparecieron. Las luces se apagaron, la gente se marchó a sus casas.

Y también nosotros fuimos por un rato a casa de ME, atravesando larguísimas calles, donde sólo había casas, casas… Ni gente, ni tiendas… Calles con nombres pintorescos. Carteles advirtiéndonos que esa era un área de vigilancia vecinal, que cuidaban unos de otros, que te estaban mirando…



También conocí la noche rural. Una gran discoteca, con un ambiente tan diferente de Londres, de Madrid…











Me gustó ver Ipswich. Y aprendí que soy definitivamente, un adicto a las ciudades, que me siento completamente fuera de lugar cuando me alejo de ellas.


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