Nostalgia del Reino

Regresos

Mi maleta va a volver a Santiago. Mañana.



Va a ser extraño… Allí… No, no comenzó toda esta etapa de cambios, pero sí fue donde todo se desató. Allí me dejé libré de muchas cadenas, me convertí en otra persona. Abandoné mi maleta de chico corporativo, para que viajara por su cuenta, y conocí a una chica con una falda roja de anclas, y me enamoré.

Fue uno de los mejores fines de semana de mi vida, quizás el mejor. Fui feliz, inmensamente feliz… Y libre.





Y ahora, por unos días, regreso a Santiago, a mi absurdo trabajo en la torre de control… en cierto modo, me parece una profanación. Ir allí, al carísimo hotel corporativo, a portarme bien… No quiero.


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