Nostalgia del Reino

Intersecciones

Cuando le conté mis reticencias a ir a Santiago, E. me dijo que, en realidad, la ciudad que habíamos conocido ese fin de semana pertenecía al reino de los sueños, que yo iba a viajar a un lugar diferente.



Y tenía razón: es otra ciudad. Bellísima, conmovedora… pero no es donde yo viví esos cuatro días de julio. Puedo ser un turista más, sacar fotos de la catedral, escuchar a los músicos callejeros, conocer este Santiago del mundo de la vigilia.



Pero existen lugares donde ambos mundos se intersectan, donde puedo ver sombras de aquellos días: un paseo rodeado de árboles, donde recibí una inoportuna llamada de teléfono, donde nos despedimos… la plaza donde está el Seminario Mayor, una estatua con los ojos vendados… una tienda de vinos, donde bebimos muchas muchas botelles de ribeiro… Son ventanas a ese mundo de ensueño, que a veces podemos visitar.


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