Nostalgia del Reino

Negaciones

El eclesiástico se marcha enfadado porque intuye la verdad: no son simplemente bromas a costa del Quijote y Sancho. Los duques desean estar allí, con ellos, lejos de ese banal lugar que era la Castilla del 1614. Y utilizan al caballero y su escudero para fingir, para soñar que están en otro mundo. Convierten su hacienda en un reino de hadas, cambian su lenguaje, permiten que las cosas sean como deberían ser. Pero tienen miedo, y han de esconder ese juego como burlas, como bromas. Temen, tal vez, disfrutar demasiado, dejarse llevar muy lejos, y no encontrar el camino de regreso. Temen ser demasiado felices allí.







(¿Y yo? En la Mancha, dejando que el tiempo pase, descansando, extrañándola, soñando.)


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