Nostalgia del Reino

Fugas

Le había dicho que era imposible, que estaría en el trabajo.



Pero descubrí que hay en mí menos de chico corporativo de lo que a veces temo; y que a veces no debe detenernos el que algo sea imposible. Y escapé. Por ella, escapé del trabajo a mediodía. Tomé un tren hasta Chamartín, corrí hasta el andén, y, terriblemente emocionado, vi llegar (despacio, demasiado despacio…) el tren en el que ella regresaba a Madrid.


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