Nostalgia del Reino

Partidos

Sí, un escrito sobre política, el primero en muchos meses. Por muy alejada que esté del centro de mis pensamientos, sigue allí, sigue importándome este mundo de la Vigilia; y esta semana tuve momentos de absoluta desorientación. Es, supongo, un escrito sobre un berrinche, sobre una ruptura definitiva.





Yo tenía un partido… No, no lo tenía. Nunca me sentí cómodo con ellos, y muchas de nuestras ideas eran demasiado diferentes. Y me desagradaba esa absoluta falta de rigurosidad que tan a menudo mostraban. No, no me sentía cómodo; pero les votaba. Tenía que votar a alguien, ¿no?



Hasta que, de repente (De repente para mí, supongo, que soy demasiado inocente), en un momento cumbre para nuestro continente, deciden esconderse, renunciar, quedarse a vivir en su aldea, escondidos tras lemas vacíos, y votar con gente como Le Pen. Y, aunque puedo perdonar muchas cosas, eso no.





Ahora me queda, buscarme otro partido al que votar, aún más a disgusto que antes; o aceptar que no hay nadie que me represente.






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