Nostalgia del Reino

Viajes

Pasé toda la semana en Mallorca, lejos… Mis horarios cambiaron, trabajando de noche, de día, sin dormir, explorando la isla en los ratos libres, soñando con estar en otro lugar, con volver a ella. Mallorca fue como un mal sueño, estar atrapado en un lugar bellísimo, pero que no dejaba de ser una prisión, de la que necesitabas escapar.



No quería estar en Mallorca. Quería volver a su lado. Ya.









Pero regresé, desperté a un Madrid de ensueño, de conversaciones a través de balcones, de bares en los que ponían las canciones perfectas, en los momentos adecuados, de cafés y árboles, y museos y escondites. De felicidad, finalidad.


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