Nostalgia del Reino

Interludio: Auster, sobre Dios


Una tarde volvía andando a casa por la calle, cuando de pronto surgió en ella una sensación de júbilo, una inexplicable y desbordante alegría. Era como si el universo entero se precipitara en su interior, me dijo, y en aquel instante comprendió que todas las cosas estaban conectadas entre sí, que todo el mundo estaba mutuamente relacionado, y esa fuerza vinculante, ese poder que mantenía todo y a todos unidos, era Dios. Y esa era la única palabra que podía pensar. Dios. No un Dios judío o cristiano, no el Dios de las religiones, sino Dios como la presencia que anima cualquier vida.


Paul Auster, Un Hombre en la Oscuridad

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