Nostalgia del Reino

Dos pequeños interludios

Pensaba en lo injusto de los salarios. En que si los sueldos se distribuyeran de acuerdo a lo que se aporta a la sociedad, todo el mundo querría ser maestro, o jardinero, o artista, o basurero, y sólo quienes no tuvieran otra posibilidad se dedicarían a las finanzas.


Vi por la calle a una anciana china, con los brazos metidos en las mangas opuestas, en la postura tradicional de su pueblo. Imaginé cuánto habría vivido esa señora: la invasión japonesa, la guerra civil, la revolución cultural. Y lo extraño que era que en el siglo XXI paseara por las calles de Tetuán.


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