Nostalgia del Reino

Una vida absurda produce desvaríos

He importado aquí mi antiguo blog.

Porque para vivir el presente, y mirar con claridad el futuro, hay que aceptar el pasado, aceptarnos a nosotros mismos, con nuestras glorias y nuestros horrores.
Porque pensar, como yo hacía, que la persona que escribió eso ya no existe, que ahora soy otro completamente diferente, es engañarse a sí mismo.

Yo soy yo, sin discontinuidades, sin saltos. Ha cambiado, para bien y para mal, pero soy yo. Y todo lo que fui, para bien y para mal, sigue ahí, sigue teniendo su sitio en mí.

No quiero escapar más. Quisiera al fin aceptarme del todo. Aceptar todos y cada uno de los casi treinta y dos años de mi vida.

Ojalá consiga las fuerzas para ello.


Share this: