Nostalgia del Reino

La vejez de Rousseau

Leo en estos días “Las ensoñaciones del paseante solitario”, las reflexiones de Rousseau en su vejez, y es triste hacerlo. Rousseau, cuya vida estuvo dedicada a reflexionar sobre la libertad y la felicidad, era al final de sus días un hombre profundamente infeliz, despreciando y odiando a la Humanidad a la que él decía amar, envuelto en paranoias sobre enemigos que actuaban para imposibilitar cualquier atisbo de felicidad en sus días, añorando sus tiempos en Ginebra, en la soledad del campo, dedicado al estudio de plantas muertas.

Un hombre infeliz, prisionero de mil miedos, con bellas ideas sobre la felicidad y la libertad que no sabía llevar a la práctica. Me da miedo ser así, terminar así. Y el miedo es, precisamente, el camino más recto hacia ese final.


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