Nostalgia del Reino

El Teorema Central del Límite

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Me quejaba hace poco de la falta de visión de los políticos, de que no son capaces de ver más allá de las próximas elecciones. Pero, ¿se lo permitimos nosotros? ¿No somos los ciudadanos los más cortoplacistas a la hora de votar?


Uno de esos resultados matemáticos importantísimos, que se traducen directamente a la Física y, de ahí, al mundo real, es el Teorema Central del Límite. Nos dice, a grandes rasgos, que la suma de un número suficientemente grande de variables aleatorias, cualesquiera que sea su distribución, tiende a una distribución normal. Si tienes, por ejemplo, cien generadores diferentes de números aleatorios: lanzando monedas, dados, contando pájaros en el cielo, produciéndolos en un ordenador… La suma de todos seguirá una distribución normal, y podemos ignorar por completo las distribuciones individuales. No necesitamos conocerlas. Nos bastarán unas cuantas medidas para obtener una media y una desviación típica, y ya podremos calcular probabilidades de resultados futuros.


Y tengo la sensación de que esto se aplica también a la gente. No importa lo maravillosos, únicos que cada uno de nosotros seamos, lo llenos de ideas que estemos. Cuando suficientes personas nos unimos, cuando actuamos como masa, por ejemplo, en las elecciones, toda esa individualidad, todo nuestro ingenio, tiende a desaparecer. Con demasiada frecuencia nos convertimos en una masa mediocre, predecible, vulgarmente gaussianos. Y es algo muy difícil de evitar: estamos luchando aquí contra la misma esencia ya no de la Humanidad, sino del Universo.


Supongo que la única solución es escapar de la masa. Vivir nuestra vida, con nuestras ideas y creencias, con nuestras propias reglas. Por muchos errores que podamos cometer, también nos da la posibilidad de un éxito extraordinario que de otro modo nos está prohibido.


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