Nostalgia del Reino

Del sistema electoral

Se habla mucho de la necesaria reforma de nuestro sistema electoral. No hace muchos días Gregorio Peces Barba pidió su reforma, para hacerlo más justo, y que los votantes partidos nacionales minoritarios como IU o UPyD tengan representación acorde a sus número.

(Yo mismo he estado a punto de traicionarme escribiendo: “y que partidos como IU o UPyD tengan representación acorde a sus votos”. Pero los partidos no tienen representación: somos los ciudadanos los que la tenemos, y para eso elegimos representantes de entre las listas que nos proponen los partidos políticos).

También se ha hablado del sistema electoral inglés, en que el ganador de cada distrito se lleva un único diputado, y de como perjudica enormemente a los Liberal Demócratas (que con más del 20% de los votos se llevan menos del 10% de escaños), y de la necesidad de reformarlo.

Pero hay un elemento en el sistema electoral inglés que me gusta mucho, y es el que haya un representante por cada distrito. Con nuestro sistema los diputados no representan realmente a su provincia. Salen elegidos por una provincia, pero van a Madrid a representar a su partido. Y saben que donde deben jugarse la reelección es en la política interna del partido, no en las elecciones. Como en cada provincia hay como mínimo dos diputados, el primero del PSOE y el PP (o CiU o el PNV, según donde) saben casi con certeza que saldrán elegidos. Y si quieren ganarse esa reelección no es a sus electores a quienes han de escuchar y representar, sino a los dirigentes del partido.

Lo que nos lleva al sistema electoral que me gustaría ver en España. A diferencia de la reforma que Peces-Barba propuso, aquí habría que tocar la Constitución, lo que lo hace más difícil la implantación. Pero es que hay que tocar la Constitución, y cambiar de una vez muchísimas cosas (elegir al Jefe del Estado, una verdadera división de poderes, eliminar privilegios de religiones…).

Yo querría ver un sistema mixto. Si hay 300 diputados, 100 serían elegidos de forma proporcional, con lo que aumentaría la representación de partidos pequeños. De hecho, permitiría partidos nuevos en el Parlamento. Seguramente los Verdes podrían al fin conseguir un diputado; y quizás, tristemente, algún partido de extrema derecha (muchos que ahora no votan a partidos pequeños porque lo consideran tirar su voto, sí que lo harían si ven esperanzas de conseguir representación). Esto mantiene los “diputados a dedo”: los partidos más grandes tendrían un número de diputados que tendrían el cargo asegurado, pero serían algunos menos que con el sistema actual.

Los otros doscientos serían elegidos por el sistema de votación preferencial: habría que dividir el país en 200 distritos, y saldría elegido un diputado por cada distrito. Los votantes votarían a los candidatos por orden de preferencia. Tras el recuento de votos, si ningún candidato tiene la mayoría absoluta, se eliminaría al candidato menos votado, y sus votos pasarían a las segundas opciones de los votantes, y se comprobaría de nuevo si hay mayoría absoluta. De no haberla, se repite el proceso hasta que se consiga. Así cada distrito, más pequeños que nuestras actuales provincias, tendría su representante, que respondería directamente ante sus votantes (con el riesgo, ahora de verdad, de no ser reelegido en las siguientes elecciones). Además, seguiría siendo fácil obtener mayorías en el Parlamento, porque casi todos los diputados de estos doscientos serían de los partidos mayoritarios.

La parte más complicada: el pasar de nuestras 52 circunscripciones a 250, conjuntando criterios geográficos y demográficos. Supongo que la forma más sencilla sería partiendo de las provincias actuales, y su número de diputados, y hacer las divisiones correspondientes. Por ejemplo, en Albacete, con cuatro diputados, uno correspondería directamente a la capital (si nos moviéramos por criterios puramente demográficos serían dos), y habría que dividir el resto de la provincia en tres distritos, a cada uno de los cuales correspondería un diputado. A Madrid y Barcelona corresponderían varios diputados, cada uno de los cuales representaría a varios distritos de la ciudad. Y estos candidatos sólo tendrían que hacer campaña en su distrito: una ciudad, unos pocos pueblos, unos barrios de una gran ciudad, mítines más personales, yendo incluso de puerta en puerta.

Respecto a los españoles en el extranjero, no sé muy bien qué hacer con estos, pero creo que la solución pasaría por que votaran en las elecciones proporcionales, y que luego hubiera un único distrito (aunque por proporción deberían ser seis o siete) que los representara. Tendrían menos representación que los demás ciudadanos, pero también es lógico que sea así, ya que también se ven menos afectados por las decisiones políticas.

¿Qué aspecto tendría el Parlamento, con los resultados de las elecciones del 2008? No lo sabemos, claro, porque con un sistema tan diferentes muchos votos habrían cambiado, pero podría ser serían algo así (aceptando que los votos habrían sido iguales, que se habrían presentado los mismos partidos, que el número de diputados sería proporcional al de ahora en cada provincia, que los votos dentro de cada provincia serían uniformes en todos los distritos, y sin tomar en cuenta las segundas opciones, premisas todas falsas):






































































































Partido
Escaños con el sistema actualEscaños proporcionalesEscaños por distritosEscaños totales con el sistema propuesto
PSOE16943129172
PP15440121161
IU23
3
CiU103
3
PNV61
1
UPyD11
1
ERC31
1
BNG20
0
CC20
0
CA00
0
Na-Bai
10
0
EA00
0
CHA00
0



Aparentemente, este sistema llevaría a una mayoría aún más aplastante de los partidos mayoritarios, con IU y UPyD permaneciendo, y los demás partidos retrocediendo, pero no creo que en la realidad fuera así. Primero, porque muchos votos cambiarían con este sistema, al no sentir uno que su voto se pierde. Y segundo, porque la premisa más errónea es que el voto sería uniforme en todos los distritos de una provincia. Dudo mucho que no hubiera ningún distrito en que no ganarían los nacionalistas, o incluso IU, UPyD o incluso algún independiente, que ahora es  casi imposible que llegue a ser elegido.

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