Nostalgia del Reino

El fin de Europa

Leer las noticias mientras desayuno hace mucho que se ha convertido en un acto de masoquismo, en el ritual que imposibilita comenzar la mañana feliz. Hay, a veces, buenas noticias, de lugares remotos (Latinoamérica, y, lentamente, tres pasos adelante y dos atrás, África), pero la realidad cercana, Europa, nuestra vieja Roma tomada hace ya tanto primero por los bárbaros, es desoladora.
¿No podemos aprender? ¿No nos sirven tres mil años de historia, de producción intelectual, ciento veinte generaciones vividas, para progresar? Si tenemos las experiencia, ¿que nos falla? ¿Valor? ¿Lucidez? ¿No tenemos las herramientas? ¿Necesitamos una nueva filosofía, una nueva política, una nueva conciencia, que aún no tenemos? ¿Por qué este empeño en comportarnos como lemmings corriendo en masa hacia el precipicio?


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