Nostalgia del Reino

De mineros

Leo estos días muchos comentarios en Twitter defendiendo la minería del carbón, presentando a los mineros como héroes en la lucha contra los recortes en los derechos sociales.

Yo no puedo estar de acuerdo con ello. Una de los mayores errores de Zapatero fue el Plan Nacional del Carbón. Recortar el presupuesto de este plan es, aunque los motivos no sean los adecuados, uno de los escasos aciertos de Rajoy.

De todas las fuentes de energía, el carbón es la más contaminante, y la que más alimenta el cambio climático. En España, afortunadamente, el carbón tiene poca importancia en nuestra producción energética (hay países donde es la más importante, como Polonia o Alemania, debido a que son grandes productores), dominada por el gas natural (el menos contaminante de los combustibles fósiles, pero contaminante a fin de cuentas) y las renovables.

En España es más barato producir energía con las renovables o el gas, y las compañías eléctricas elegirían tener paradas las pocas centrales de carbón del país, salvo en los momentos en que no se pudiera cubrir la demanda de otra forma. La minería estaría casi condenada, porque en carbón español tampoco puede competir en precios con otros países donde es más barato extraerlo (en parte porque es intrínsecamente más barato extraerlo allí, en parte porque los costes laborales, impuestos, etc… son menores). El Plan Nacional del Carbón que el PSOE introdujo para salvar la minería obliga a las compañías eléctricas a producir energía térmica con carbón, y les paga una estimación de los costes extras que esto supone. Es decir, el estado está obligado a empresas energéticas a contaminar y les paga por ello con nuestros impuestos. Justo lo contrario de lo que debería estar haciendo (impidiéndoles contaminar, y cobrándoles impuestos si lo hacen).

Hay, por supuesto, que apoyar a los mineros y a las comarcas mineras, pero no a costa de mantener la fuente de energía del siglo XIX. El carbón debe desaparecer, las minas deben cerrar. Deben hacerse inversiones fuertes en esas comarcas para que se creen empleos allí, para que su forma de vida cambie para siempre, a mejor. Pero desde luego no se debe subvencionar la forma de energía más sucia de las que tenemos.


Share this: