Nostalgia del Reino

De aduanas y pasaportes

La vulgarité, la modernité de la douane et du passeport contrastaient avec l’orage, la porte gothique, le son du cor et le bruit du torrent

Chateaubriand, Memorias de Ultratumba, describiendo la dificultad de su llegada a Württemberg.

Ahora, más de siglo y medio después, aduanas, pasaportes, permisos de trabajo, siguen siendo terriblemente vulgares, y es muy fácil olvidar que, aunque quizás ya no sean modernos, no han estado ahí siempre.

Uno de mis sueños es ver su final, junto el de esa otra aberración moderna y vulgar que comenzaba a popularizarse en los mismos años en que a Chateaubriand le entorpecían el paso en su viaje a Württemberg, que es el estado nación.

Hace casi dos mil años escribía Marco Aurelio: Mi ciudad y mi patria, en tanto que antonino, es Roma, pero en tanto que hombre, es el mundo. En consecuencia, lo que beneficia a estas ciudades es mi único bien. Ni vulgar, ni moderno.


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