Nostalgia del Reino

El Rey. Los marcianos.

Un sueño:

En la calle, entre la multitud, espero a que llegue el desfile. Primero se oyen tambores y trompetas, y por fin se ve llegar a los primeros soldados de la comitiva. Es al Rey a quien esperamos, al verdadero rey que regresa a salvarnos a todos y resolver todas nuestras desgracias.

En la tele, mencionan el tremendo impacto que tuvo la reciente noticia del hallazgo de vida en Marte. Es un nuevo mundo.


La culpa del sueño la tiene, creo, Chateaubriand, a quien leo en estos días. Es el poder de la gran literatura, capaz de convencerte de que realmente el retorno del legítimo rey lo puede solucionar todo (Chateaubriand, y, ahora me doy cuenta, Tolkien. Y tantos otros).
Lo peor es que realmente temo ver ese desfile. No el regreso del legítimo rey salvador, o de un dictador virtuoso, que difícilmente existe fuera del mundo de los sueños, sino la llegada de un caudillo salvapatrias. Esa es la peligrosa deriva por la que toda Europa se está deslizando en los últimos años.

La segunda parte… Es esa noticia que espero desde niño. La confirmación de que no estamos solos. Encontrar aunque fuera el fósil de una bacteria lo cambiaría todo. Pero esa confirmación tendrá que esperar. El Curiosity no está preparado para encontrar ese tipo de fósiles, sino, a lo sumo, materia orgánica, que no es prueba de nada (salvo un hallazgo realmente espectacular, que pudiera verse con la cámara: un fósil macroscópico, unas ruinas… un sueño improbable).


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