Nostalgia del Reino

Jilgueros

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(El Jillguero: Carel Fabritius, 1654. Fuente: Wikipedia)

“That life - whatever else it is - is short. That fate is cruel but maybe not random. That Nature (meaning Death) always wins but that doesn’t mean we have to bow and grovel to it. That maybe even if we’re not always so glad to be here, it’s our task to immerse ourselves anyway: wade straight through it, right through the cesspool, while keeping eyes and hearts open. And in the midst of our dying, as we rise from the organic and sink back ignominiously into the organic, it is a glory and a privilege to love what Death doesn’t touch.” 

Donna Tartt, The Goldfinch

Las novelas siempre plantean preguntas. Y a veces nos dan respuestas.

En las (tres, y todas magníficas) obras de Donna Tartt las preguntas son siempre las mismas: ¿por qué es tan extraña, tan inverosímil la vida? ¿Tiene sentido? ¿Hay una razón para todo esto, un orden subyacente?

Son las mismas preguntas que siempre se hace otro de mis favoritos, Paul Auster, pero la respuesta es radicalmente distinta. En las obras de Auster la respuesta es un rotundo no. El mundo está gobernado por el azar, y puede pasar cualquier cosa, en cualquier momento. No hay razones, ni patrones, ni plan. La vida es una cadena de Markov.

Tartt es, en este sentido, la anti-Auster. El tema central que aparece una y otra vez es el pasado que nos persigue, como todo lo que hacemos, y lo que no hacemos, tiene consecuencias. Quizás no las esperadas, y de ahí esa a veces aparente aleatoriedad, pero hay un patrón en el universo, y si prestamos atención lo veremos.

¿Y yo? Mi opinión está en algún punto intermedio entre ambos. Definitivamente creo que hay, no sé si un plan, pero sí un patrón, y nuestras acciones siempre tienen consecuencias. Y el pasado siempre está allí. No existe tal cosa como empezar de cero. Pero también el azar, la ciega fortuna, que parece destrozar toda nuestra esperanza de que el mundo sea comprensible. O quizás no. Quizás simplemente no sabemos apreciar los hilos más ocultos del patrón que todo lo guía. Ya no lo sé.


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