Nostalgia del Reino

Puertas

Lo más duro de envejecer es mirar atrás, y ver todas esas puertas cerradas. Algunas las cerraste tú, y otras te las cerró la vida, a veces con un doloroso portazo. Y nunca podrás volver atrás y abrirlas, vivir en las habitaciones que hay al otro lado. 


Y los años pasan, y cada vez hay más puertas cerradas, y sabes que cada vez son menos las que quedan por abrir, que tienes que vivir con las decisiones que tomaste, con todo lo que te pasó, que tus opciones son cada vez menos.

Y llega ese momento en que te das cuenta de que seguramente los años que te quedan por vivir son menos que los que has vivido, y que, si esos no han sido suficientes, menos lo serán los posteriores, esa eternidad de pasillo oscuro y puertas cerradas.


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