Nostalgia del Reino

Reglas

“God does not play dice with the universe; He plays an ineffable game of His own devising, which might be compared, from the perspective of any of the other players [i.e. everybody], to being involved in an obscure and complex variant of poker in a pitch-dark room, with blank cards, for infinite stakes, with a Dealer who won’t tell you the rules, and who smiles all the time.”

De Good Omens, de Terry Pratchett y Neil Gaiman

La sensación es incluso peor. Que, de alguna forma, el resto de la gente sí conoce las reglas del juego, y, mejor o peor, salen adelante en esta vida, y van ganando apuestas, mientras tú, que te quedaste en casa leyendo el día que explicaban las reglas, sigues perplejo con tus cartas en blanco, que no sabes usar, viendo como todo se marchita y desaparece, y sin saber qué hiciste mal; y con la terrible certeza de que, si pudieras repetir tu vida, harías exactamente lo mismo, y fracasarías igual.

Quizás realmente el libre albedrío sea una ilusión, y somos pequeñas ruedecitas en una gran máquina. Así, nuestros fracasos no nos serían atribuibles, serían sólo parte del gran esquema, nuestro papel en el gran teatro del mundo que otros han escrito. Pero lo dudo. Es simplemente torpeza.


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