Nostalgia del Reino

Historia de dos ciudades

V. y L.

(Esta es una historia real. Se puede amar a ciudades, como se ama a personas. Y pueden, al igual que las personas, romperte el corazón.)

Futuros

Leí, en los 90’s, varias novelas de William Gibson. Me parecía entonces un escritor, con una calidad en la prosa que no abunda en el género de la ciencia ficción, pero cuya obra no acababa de engancharme, no lograba, sobre todo, que conectara con sus personajes, que me importara lo que pasaba.

Las películas del 2016

Ya es una costumbre comenzar el año repasando las películas que vi durante el que acaba de terminar (aunque algunas sean del 2015).

I, Daniel Blake

Este año, la mejor es, sin duda, I, Daniel Blake, de Ken Loach, una desgarradora mirada a la máquina de humillación que las burocracias occidentales han generado alrededor del estado del bienestar, de como forzamos a muchos a la pobreza para luego culparles por ser pobres.

Horizontes (II)

Saint James Park

Escribía hace poco de qué tal vez algunos sueños no estén para ser cumplidos, que hay horizontes que quizás no hay que alcanzar. Un triste presentimiento, porque ha sido. Londres, mi ciudad soñada desde hacía tantos años, me ha roto el corazón.

No sé qué ha sucedido. Quizás yo he cambiado. Quizás la ciudad ha cambiado. Quizás ambos. Quizás esta es mi condena por haber abandonado, por una mezcla de miedo y ambición, la maravillosa Viena (el Reino Perdido, no una metáfora, sino uno tangible).

Monedas

Cuando uno está perdido acude al oráculo, intentando creer que existe ese patrón, centro de mis dudas en los últimos tiempos. Así pues, busqué tres monedas en mi caja del tesoro, y consulté al I-Ching, sobre qué camino debía tomar en esta encrucijada.

T'ung jen

T’ung Jen / La Comunidad de los Hombres

arriba Ch’ien, Lo Creativo, el Cielo

abajo Li, Lo Adherente, la llama

Comunidad con hombres en lo libre: éxito. Es propicio atravesar las grandes aguas. Propicia es la perseverancia del noble.

La respuesta es, enconces, obvia. Confiar en los amigos. Cruzar las grandes aguas. La línea partida que obtuve en el segundo lugar significa, entre otras cosas, Humillación. Veremos si el destino, si existe, da la razón a las monedas y al este viejo oráculo.