Nostalgia del Reino

Infierno

Un sueño:

Un viejo enemigo, que, décadas atrás, cuando era joven, solía cubrirse la cara con un pañuelo, como un forajido del Oeste. Pero eso fue mucho tiempo atrás: los años habían pasado, y él había envejecido y muerto.

Yo necesitaba hacerle unas preguntas, sobre nuestro pasado, sobre algunos temas todavía presentes para mí, que sólo él conocía, así que fui a visitarle al Infierno.

El Infierno, al menos la parte donde nos reunimos, era un bar con luces rojas, donde todo el mundo fumaba. Mi viejo enemigo aparentaba estar ahora en la cincuentena. Nos sentamos, bebimos y charlamos, sabiendo nuestra enemistad ya resuelta, y pude hacerle esas preguntas. No recuerdo qué respondió.

Errores

Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura
ché la diritta via era smarrita.

Dante, Divina Comedia

Mi padre siempre ha lamentado el haber dejado la Marina. Pasó allí varios años, sin lograr adaptarse a la disciplina militar, y, finalmente, la abandonó por una carrera, en Correos, que nunca le satisfizo. Y esa decisión, el dejar la Marina, es tal vez el gran y si… de su vida, la intersección donde cree que tomó el camino equivocado (yo, claro, no acabo de compartirlo: de haber tomado la otra ruta, mis padres nunca se hubieran conocido, y yo no habría nacido. Mi padre me dijo una vez que habría conocido a mi madre de todas formas, y que yo sí habría nacido, sólo que en otro lugar. Lo dudo, pero, en cualquier caso, él está en su derecho a lamentar sus decisiones, aunque el fruto indirecto fuera yo).

Historia de dos ciudades

V. y L.

(Esta es una historia real. Se puede amar a ciudades, como se ama a personas. Y pueden, al igual que las personas, romperte el corazón.)

Futuros

Leí, en los 90’s, varias novelas de William Gibson. Me parecía entonces un escritor, con una calidad en la prosa que no abunda en el género de la ciencia ficción, pero cuya obra no acababa de engancharme, no lograba, sobre todo, que conectara con sus personajes, que me importara lo que pasaba.

Las películas del 2016

Ya es una costumbre comenzar el año repasando las películas que vi durante el que acaba de terminar (aunque algunas sean del 2015).

I, Daniel Blake

Este año, la mejor es, sin duda, I, Daniel Blake, de Ken Loach, una desgarradora mirada a la máquina de humillación que las burocracias occidentales han generado alrededor del estado del bienestar, de como forzamos a muchos a la pobreza para luego culparles por ser pobres.